Galicia encabeza la lista de comunidades autónomas con mayor masa forestal. Que este territorio posea algunos de los parques nacionales más singulares de Europa no es una sorpresa. Destaca en especial el Parque Nacional Marítimo-Terrestre de las Islas Atlánticas, que muchos denominan simplemente como Parque Nacional Islas Cíes, ya que este archipiélago de la ría de Vigo tenía esta consideración en la década de los ochenta.
En la actualidad las Cíes, junto con las islas de Ons, Sálvora y Cortegada, forman parte del mismo espacio protegido, jalonado por dunas, playas y acantilados, sin olvidar el mayor bosque de laurel del continente (en la mencionada Cortegada).
Este parque muestra un mosaico de ecosistemas marinos y terrestres, con numerosas especies de mamíferos, reptiles, anfibios y, mayormente, de aves marinas, entre las que abundan las colonias de gaviota patiamarilla, cormorán moñudo, pardela cenicienta o paíño europeo, entre otros.
A veinte kilómetros de este parque marítimo se ubica el Complejo Dunar de Corrubedo y Lagunas de Carregal y Vixán. Esta masa de arena supera los mil metros de longitud, supera los doce mil años de historia, y está considerada como una de las mayores dunas móviles del país.
Por su parte, el Parque Natural Fragas do Eume comprende nueve mil hectáreas de bosques atlánticos, principalmente de robles, chopos y fresnos. La densidad de su vegetación y la presencia de construcciones medievales (el monasterio de San Juan de Caaveiro, por ejemplo) configuran un paisaje de gran belleza.
Una fraga sin fronteras es la existente en el Parque Natural do Xurés, denominado Parque Peneda-Gerés en la vecina Portugal. Este paraje entre dos naciones se distingue por sus alcornocales y bosques de abedules y madroños, habitados por especies tan emblemáticas como el lobo ibérico o el áquila real. Mención especial merecen los parques naturales de Serra da Enciña da Lastra y de Monte Aloia.