Las enfermedades cardiovasculares figuran entre las principales causas de muerte en España. Casi el treinta por ciento de las defunciones al año son atribuibles al ictus, la arritmia o la insuficiencia cardíaca. De la prevención, el diagnóstico y el tratamiento de estas y otras patologías se ocupa la cardiología, una especialidad médica que la RAE describe como el «estudio del corazón y de sus funciones y enfermedades». Urge consultar a un cardiólogo Pontevedra cuando se experimentan síntomas como el mareo, la presión en el pecho o las dificultades respiratorias.
La cardiología interviene, por ejemplo, en casos de hipertensión arterial, que se producen cuando el estrechamiento de las arterias aumenta la presión a la que circula la sangre y eleva el riesgo de accidente cardiovascular. Para diagnosticarla, los cardiólogos miden la presión arterial en busca de valores superiores a lo normal (por encima de ciento veinte mmHg).
La prevención de los ictus, por su parte, forma parte del campo de acción de la cardiología moderna. Este accidente cerebrovascular, como se lo denomina formalmente, tiene lugar cuando la circulación sanguínea hacia el cerebro se interrumpe abruptamente.
Asimismo, las unidades o servicios de cardiología también se ocupan de la insuficiencia cardíaca, afección que puede definirse como la incapacidad del corazón para bombear sangre en cantidades suficientes. Su diagnóstico se realiza mediante un examen físico, la ecocardiografía o las pruebas en laboratorio (por ejemplo, para comprobar el nivel de péptidos natriuréticos).
Estos especialistas médicos también median en las diferentes clases de arritmia (taquicardias, bradicardias, etcétera) que alteran el ritmo cardíaco. La irrupción de la inteligencia artificial promete revolucionar los métodos tradicionales de detección, que comprenden el estudio electrofisiológico y el electrocardiograma.
Otras patologías del corazón que tratan los cardiólogos en su día a día incluyen la aterosclerosis, la angina de pecho, las miocardiopatías, la estenosis valvular o la pericarditis, por citar las más comunes.